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Mié, May

Mula, mucho más que una bella ciudad

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Considerada como una de las ciudades señoriales más importantes de todo el sureste español, la localidad muleña expone orgullosa su Castillo como una de sus mayores señas de identidad.

 

El Ayuntamiento de Mula había depositado en la celebración y conmemoración del V Centenario de la Construcción del Castillo de Mula, muchas de sus expectativas turísticas para este año 2020, «La pandemia lo único que ha logrado ha sido atrasarla», me dice, convencido que se convertirá a medio plazo en una de las fotos de la Región para ofertar el turismo de interior, y es que el Alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, sabe lo que ha costado recuperar para la ciudad una parte importante de su historia. Castillo de Mula, historia viva El Castillo se ha convertido en los últimos años en santo y seña no solo de esta ciudad, sino que se ha erigido como un símbolo del movimiento ciudadano y en un emblema de la Región gracias, entre otras cosas, y no me cansaré de repetirlo, a aquella plataforma 'Mula por su Castillo', que a base de esfuerzo, imaginación y trabajo, consiguió remover corazones, y también a su Ayuntamiento, que entendió que era el momento en el que la justicia le estaba regalando una oportunidad única. Mula está considerada una de las ciudades señoriales más importantes del sureste español. Cuando uno visita la ciudad, entiende por qué.

 

Sus edificios, su historia y sus gentes hacen de ella una apuesta segura en turismo de interior. Quizás estemos ante una de las zonas turísticas en su conjunto (Patrimonial, Cultural, Gastronómico, Naturaleza, Paisajístico..), más importantes y completas de todo el arco mediterráneo, y en un radio de apenas quince kilómetros. ¿Quién ofrece más? En estos días de verano, Mula nos regala grandes posibilidades para conocerla en todo su esplendor y extensión. Eso sí, les recomiendo que antes de nada, se pongan en contacto con la Oficina de Turismo para planificar un día especial. Villaricos, la villa romana de hace dos milenios Iniciaremos nuestra propuesta antes de llegar a Mula, en el cruce de Yéchar y en dirección al embalse de la Cierva. Allí nos encontraremos con la Villa Romana de Villaricos, un asentamiento romano en zona rural construido entre los siglos I y IV d.C. Es imprescindible contactar con la Oficina de Turismo para concertar una cita con guía por un precio simbólico, que merece la pena ser visitado, estos días, es probable que se encuentren con el campo de trabajo que están trabajando allí; aprovechen y pregunten. Dar un pequeño paseo por el embalse (2 kilómetros) es un lujo al alcance de su mano.

A partir de las diez, el Convento de San Francisco, hoy convertido en la Oficina de Turismo y en un lugar de encuentro de exposiciones y manifestaciones culturales es el lugar idóneo para seguir conociendo esta ciudad. Desde aquí iniciaremos un recorrido por la ciudad. Pasaremos a ver su famosa y popular Casa Pintada para dirigirnos a la Plaza del Ayuntamiento, donde la Torre del Reloj y la Iglesia de San Miguel te esperan en una de las plazas más bonitas de la Región. No debéis faltar a la Cripta en San Miguel (en la Oficina de Turismo hay que avisar para no llevarnos la sorpresa de que esté cerrada). La plaza del Ayuntamiento, con su Castillo flotando sobre ella, es una de las imágenes que quedará eternamente en su retina y su memoria. Semana Santa de Mula y el arte religioso de la ciudad Desde la plaza tomaremos la Calle San Miguel, Chorrador, Sastres y Gradas de El Carmen. Por cierto, ver ascender por ellas los pasos de Semana Santa de Mula, es algo que cualquier amante de las procesiones debe hacer al menos una vez en su vida. Seguimos avanzando por Mirador de la Ermita del Carmen, Iglesia de Santo Domingo, Calle Monjas, y terminaremos esta primera parada en el Real Monasterio de la Encarnación.

 

Durante el recorrido, que dura aproximadamente una hora, depende del tiempo que dediquen a conocer el interior de sus Iglesias disfrutarás de atalayas con vistas a la ciudad que te harán mucho más amable las cuestas. Terminaremos a media mañana en la parte baja de la ciudad, donde se ubica su Museo de Arte Íbero de El Cigarralejo. No te lo pierdas. La gastronomía de Mula A mediodía, Mula tiene en la gastronomía uno de sus puntos fuertes. En la Plaza del Ayuntamiento, El Casino se ha convertido en referencia, aunque los amantes de las tapas tienen una cita obligada en el Bar de Juanjo, en la pedanía de La Puebla de Mula, donde María ha hecho de este rincón casi un 'santuario' de la tapa. En el Casino, les recomiendo, si van con tiempo y reserva, entréguense y déjense recomendar por José Miguel, responsable de su cocina. Casa de Cristo, conocido popularmente como 'La Crista', sin duda se ha convertido gracias sobre todo a una apuesta innovadora, respetando su pasado y su cultura, en punto de encuentro de la gastronomía muleña y de sus ciudadanos. Sebastián está capitaneando, a veces contra viento y marea, un cambio importante en este símbolo de la ciudad. En el Niño de Mula también encontraremos un lugar donde disfrutar, con sus restaurantes que siguen siendo parada obligada para cualquier buen comedor. Por la tarde, ver atardecer desde el Castillo de Mula es un lujo que tenéis al alcance de la mano, estoy convencido que no dentro de mucho, cuando esta crisis nos deje sacar el cuello un poco, el Castillo volverá más imponente que nunca.

 

Estos días de verano, Fuente Caputa se está volviendo a convertir en un pequeño lugar de peregrinación, y es que hay rincones que merecen la pena. La Almoloya: La Pompeya Argárica La AlmoloyaNo podemos terminar este paseo por Mula, sin desear, que dentro de poco, la Almoloya (Pliego y Mula) un recinto Argárico de primera magnitud, junto a La Bastida (Totana), pase a mostrarse al público como lo que es, uno de los símbolos patrimoniales más importantes de la Región. Visitar este recinto de poco más de tres mil metros cuadrados, sobre una atalaya que parece sacada de un cuento de dibujos animados, se convertirá en visita obligada no solo de turistas, sino lo más importante, de la comunidad educativa. No se la pierdan. Ah, y no olviden preguntar en la oficina de turismo por los Baños de Mula, allí les informarán correctamente de su oferta. Y es que Mula, como dice un responsable del ayuntamiento: «Es mucho más que un lugar; es su color, su historia, su pasión».

FUENTE: Miguel H. Valverde

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