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08
Jue, Dic
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FAMILIA HITA (PÉREZ DE )

Apellidos-Heraldica Muleños
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Descripción

 
Localización: Apuntes para la historia de Mula.
 
Materia: Papel.
 
Cronología: 1903
 
 
Identificación
 
FAMILIA HITA (PÉREZ DE )
 
 
Armas
 
De gules, con un castillo de oro con dos cuñas acostadas a cada lado, y bordadura de plata, con ocho cuñas o hitas de azur.
 
 
Observaciones en Mula
 
Otros de sinople con el castillo de plata de gules con las ocho cuñas de hierro.Las casas de los hita son las que figuran en la relación de casas nobles de Mula a lo largo del siglo XVIII con los números 45,46 rama secundaria.
 
  Oriundos de Galicia, donde tenían su casa solariega y despúes partieron con el rey Alfonso VI a la conquista del reino de Toledo. Allí, el valeroso caballero Martín Fernández y su gente, una vez conquistada Toledo, partieron para la villa de Hita, a la que rindieron. Él fue el primero en entrar en ella, por lo cual el rey le hizo merced de su alcaldía y de su castillo y también fue el primero en utilizar el nombre de este lugar como apellido. El cuarto nieto de Martin, llamado Fernán Garcia Hita , fue el que estuvo en la conquista de Mula que con otro de su linaje quedaron de pobladores por merced del infanta Don Alfonso.  Con la salvedad de la Escritura de Población (que se remontaría al año 1244), la primera noticia que tenemos en Mula es en el “Padrón de los hidalgos y pecheros” de 1448. Y en el “Padrón de los Jueces” de 1495 nos aparece, entre otros, un Juan de Hita como hidalgo. 
 
Desde entonces, existen registros continuos tanto en los padrones como en los libros parroquiales y Maurandi traza una genealogía ininterrumpida de todos ellos desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XIX, concluyendo con Amado Hita Risueño e Ignacia Páez Ríos y sus hijos Antonia, Trinidad, Gerónimo y Mariana. Queda constancia, por tanto, de la presencia continua de este apellido en nuestra ciudad como mínimo de cuatrocientos años, aunque es bastante probable que fuesen muchísimos más.
 
Con este apellido, es sin duda Ginés Pérez de Hita la que más atención despierta. Ha existido una histórica disputa entre Mula y Lorca por apropiarse de su lugar de nacimiento. Nicolás Acero y Abad, autor también de la “Historia de la M. N. Y L. Villa de Mula”, escribió una biografía sobre él ya en 1888 y el propio Sánchez Maurandi dedicó muchas páginas para reafirmar su origen muleño, al existir una partida de bautismo en la parroquia de San Miguel de un Ginés Pérez, nacido en 1544, fecha de nacimiento del autor. Sin embargo, estudios posteriores pusieron en entredicho este supuesto origen muleño, corroborados después por el propio sacerdote. Ginés Pérez de Hita fue escudero del marqués de los Vélez cuando se produjo el levantamiento morisco de Granada y con el marqués intervino en parte de la guerra. Su fama literaria se debe a su “Historia de los vandos de los Zegríes y Avencerrajes, cavalleros moros de Granada…” también conocido como “Las Guerras Civiles de Granada”. Murió en 1619 en Mula tiene su calle dedicada a Ginés Pérez de Hita.
 
 
Historia del Apellido
 
 
1ª FUENTE
 
Es apellido castellano, originario de la villa del mismo nombre en Guadalajara. De esta primitiva casa solar, se expandieron diversas ramas, que fueron a poblar diferentes lugares de La Rioja, Madrid, Cueca, Extremadura, Murcia y Andalucía. Algunos hacen provenir este apellido de la voz "Hito" o "Hita" que sirve, siendo de piedra (mojón), para señalar la dirección de los caminos o límites de tierras.
 
Parece ser que uno de los primeros Señores de Hita, fue don Juan de Benavides e Hita, natural de Mula (Murcia), Caballero de la Orden de Santiago y perteneciente al linaje de los fundadores de Mula, que participó en la conquista de Hita en el siglo XI y a quien el rey don Alfonso XI le otorgó el castillo y población, cuyo nombre tomó haciéndolo hereditario.
 
2ª FUENTE
 
Hay entre las casas de Hita escondido un pequeño/gran tesoro: entre las sombras de los muros de sus templos, mezclado en las ruinas y confundido en los recuerdos: son los blasones tallados en piedra de quienes fueron sus señores y sus hidalgos. Es un tesoro de mil facies, todavía por descubrir en su definitiva dimensión, y que nos habla, aunque con letras minúsculas, de un pasado esplendoroso, vibrante, único.  
 
Esta palabra minúscula, visual tan sólo, es sin embargo el perfecto complemento de la Historia que con mayúscula escribe Hita con su silueta cada día. Para el viajero que pasa por Hita quizás no dirán nada estas viejas piedras talladas, pero para quien vive y lleva en su corazón la memoria de esta villa, el significado de estos elementos es muy grande. Y por eso en esta ocasión vamos a tratar de desentrañarlo, aunque sea parcialmente.  
 
Las armas talladas de Hita proceden de las que se pusieron en templos, en altares, en dinteles de puertas y mansiones. La mayoría, sin embargo, proceden de las laudas y lápidas sepulcrales que se hacían tallar, con leyendas escritas y dibujos de blasones, en las piedras destinadas a sellar las tumbas, y que normalmente se ponían (las de estas gentes principales) en el interior de los templos.  
 
La mayoría de las más de cuarenta grandes laudas con escudos heráldicos civiles que aún pueden admirarse en Hita, como parte indiscutible de su patrimonio artístico, son pertenecientes a hidalgos. Hay que recordar aquí que una de las características de la sociedad de Hita durante los siglos de su esplendor fue la crecida cantidad de miembros que poseyó su estado noble, y que apareció a partir de 1492, pues anteriormente a esa fecha, el burgo de Hita, aunque dominado señorialmente por los Mendoza, mantuvo su pujanza gracias a la numerosa colonia o aljama judía. que tuvo aquí sus centros comerciales. La expulsión supuso dos cosas: de un lado, desaparición física, por alejamiento, de muchos honrados y trabajadores individuos, con sus familias. De otro, la conversión y regreso de otros tantos, que adoptaron nombres de sus lugares de nacimiento, o apellidos de sus señores. Además contaron estos conversos con el apoyo de los Mendoza, siempre favorables a la raza de Moisés, por lo que incluso adquirieron, a lo largo del siglo XVI, el «status» de hidalguía.  
 
La totalidad de estos «hidalgos» que poblaron Hita en el siglo XVI tenían, junto con sus familias, el privilegio de exención por pertenecer al estado noble. Así lo hacen constar repetidamente en sus inscripciones sepulcrales: «los muy nobles caballeros», «el noble señor», «hijodalgo de sangre y ejecutoria en posesión y propiedad», «los magníficos señores», etc. El uso de celadas, lambrequines y cruces de órdenes militares; la profusión de escudos de armas, de dotaciones pías a la iglesia que los acoge, etc., hacen de este grupo un curioso y denso mundo de individuos que parecen ponerlo todo en su vida al servicio de la apariencia y de la constancia de su categoría. La mayoría de ellos habían alcanzado el estado que les permitía tales ínfulas en el siglo XV, traídos muchos de éllos por el primer marqués de Santillana. Actuaron como alcaides de su fortaleza, capitanes o alféreces de sus gentes de armas, administradores de sus bienes, o simples mayordomos. Este es el origen de buena parte de esta nobleza nueva y villana de Hita, que reúne tan gran cantidad de ejemplos espectaculares.  
 
La mayoría de estos escudos, tallados en la pálida piedra caliza que existe en torno al cerro y por la Alcarria, son de estructura «española», que es el nombre que se le da al campo del escudo que acaba en punta redondeada. Dan todos ellos idea cabal de una forma de vida, de un régimen social, de unos entronques familiares y de una mentalidad muy especial. Para quienes, lúcidos investigadores del pasado, sepan leer en éllos, serán todos un tesoro inigualable. Tallados por un equipo homogéneo de artesanos, la mayoría presentan una tipología propia que modula la forma clásica del escudo español: la punta es más aguda, y en la línea superior se alza un apéndice central que la comba en dos mitades cóncavas y que permite resaltar las esquinas superiores. Es de notar la cantidad de emblemas mendocinos que aparecen, aun en personajes que por sus apellidos nada parecen tener en común con el linaje alavés. Sin embargo, la mayoría de estos individuos y sus familias eran empleados, funcionarios o allegados en diverso grado de los señores de Hita por excelencia, de los Mendoza duques del Infantado, por lo que a quienes de antes de su hidalguía no contaban con escudo propio, se le ponían las armas mendocinas en sus diversas acepciones y antigüedades.  
 
 
 
Bibliografía Documentación
 
A.Barquero Almansa -Breve noticia de la fundación ,conquista y población de la villa de Mula  y de las familias   ilustres  que la habitan,varones señalados en armas,letras y virtud que ha tenido y fundación de sus iglesias y conventos (Ms. inédito de 1750) , en Rebuscos y documentos sobre la historia de Cartagena,Cehegin,Mula y Murcia edición de la Academia Alfonso X el Sabio,Murcia 1982,p 67-68.
 
Heraldica y escudos españoles.
 
G.Boluda del Toro, Libro de los Hita, manuscrito, Mula, circa 1903. Biblioteca particular de Mula.
 
Concejalia de cultura de Mula.
 
A.y A. Garcia Carraffa, Diccionario heráldico y genealógico de apelllidos españoles y americanos, Madrid, 1955, vol 42, p 11, escudo 102.
 
A. Sánchez Maurandi, Familias de Mula, Tomo XXIII, p. 413.
 
Heraldica Española
 
Wikipedia
 
Juan González Castaño-Rafael González Fernández, Mula Repertorio Heráldico, p 340.
 
 
 
 
Para Mahulalarica.net por  Ángel García.
 
Última actualización 05/10/22.
 

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