En 1839, Daguerre dio inicio fotografía como negocio través de su invento daguerrotipo (1), con el que consiguió fijar los retratos. Sin embargo, no serla hasta las décadas de 1870 80 cuando los gabinetes fotográficos proliferaron por España; En ese contexto José Gil Candel abrió su estudio de fotografía en la villa de Mula hacia 1886. Durante décadas fotógrafo lo mantendrá el monopolio del negocio, interrumpido solo en contadas ocasiones con la llegada de profesionales itinerantes. Durante sus años en el ejercicio de fotografía dejó Infinidad de retratos de los muleños .Instantáneas de distintos rincones de ciudad eventos celebrados en la misma El estudio, heredado por los hijos de José, tocaría fin en los años cuarenta, cuando Francisco pequeño de la familia entonces gente del gabinete, cerró el negocio marchó a Madrid junto su familia.
El 27 de enero de 1839, el Semanario Pintoresco Español daba conocer en España el descubrimiento del francés Louis Daguerre: daguerrotipo: Aquel invento consistió en un decisivo avance para la fotografía, pues consiguió fijar la imagen y que esta perdurase en el tiempo. Sin embargo; sería el calotipo talbotipo, desarrollado por Henry Fox Talbot en 1841, el invento que permitiría una mayor expansión de la fotografía, tanto por economizar su producción como por la mayor duración de los retratos' (Fontanella, 1981) .
En la década de 1860, la profesión de la fotografía experimentó un cambio sustancial con una nueva generación de fotógrafos que establecieron estudios fijos frente a los itinerantes de la época anterior (Martínez Jódar; 2019). Pero fue en las dos siguientes décadas cuando la apertura de estudios se generalizó por toda España: A aquellos hombres memorables de la primera y segunda generación sucedió una legión innúmera de simples ganapanes que ejercieron su oficio en los más remotos rincones de la nación. Los años setenta y ochenta fueron testigos de una verdadera masificación de los estudios fotográficos. (López Mondéjar; 2005, p. 64) Ese fue el caso de José Gil Candel en la villa de Mula. Un humilde jornalero que encontró en la fotografía un oficio para ganarse el pan en una pequeña ciudad del interior de la Provincia de Murcia. No hay más que ver una muestra de sus fotografías para advertir el escaso nulo componente artístico sus retratos En muchas ocasiones, ni siquiera el enfoque es bueno, en otras la fijación de los positivos era deficiente: No era su cometido hacer arte de sus trabajos, sino vender un producto que sirviera de sustento familiar Podríamos tildarlo de artesano, más que de artista Sin embargo, fue el padre de la fotografía en Mula, en tanto que fue el primero en establecer un estudio fotográfico fijo, el cual mantuvo durante décadas monopolio de la profesión, salvo contadas excepciones en que llegaron fotógrafos itinerantes.
La gran expansión urbana que había experimentado la villa de Mula durante el siglo XVIII se ve paralizada finales del mismo siglo (2) . La centuria del ochocientos será muy distinta la anterior: El entramado urbano se mantiene invariable, sin nuevas zonas de crecimiento. Los convulsos sucesos desarrollados 1o largo del siglo supusieron una constante inestabilidad política poco favorable para las grandes fortunas La abolición de los mayorazgos tampoco ayudó, pues se tradujo en una merma importante en el patrimonio de las clases más acomodadas de la villa. El patrimonio familiar se dividía entre los diversos herederos y mantener el tren de vida al que acostumbraban era complicado. Con motivo de lo expuesto, los grandes palacetes barrocos dividen entre diversos hermanos.
En ocasiones necesidad de rentabilizar las propiedades para obtener capital lleva a los dueños de esos palacios partir pequeñas casas aprovechando algunas habitaciones que son alquiladas por otras familias. Lo mismo ocurre con el Convento de San Francisco tras ser desamortizado en 1836 y con el Palacio del Marqués de los Vélez ya desde mediados de siglo.
Las únicas excepciones son la Torre del Reloj, levantada en 1806 a costa de demoler la vieja torre del siglo XVII (Fernández del Toro, 2018);el Teatro Lope de Vega, levantado en 1846 en la desembocadura de la calle del Caño (Madoz; 1989) y derribado tan solo veinte años después para abrir la carretera de Murcia (Archivo Municipal de Mula en adelante AMML ~, 1868); el Heredamiento de Aguas, construido en 1865 para llevar cabo las subastas de agua, (Fernández del Toro, 2017); la plaza de toros de San Fernando, erigida en 1871 (González Castaño; 2016),y el Teatro de Mula, levantado en 1895 junto a la plaza de la Recova, Surgen además dos nuevos espacios urbanos que acercan la villa a la modernidad del siglo. El primero es el cementerio; construido en 1830 y colmatado en 1885 tras la epidemia de cólera morbo asiático que llevó a la tumba cerca de doscientas personas; En sustitución de aquel, se abrió un nuevo camposanto en el cabezo de San Sebastián en 1900 el actual de San Ildefonso (Fernández del Toro, 2022) El segundo es la Alameda de San Francisco, plantada comienzos del siglo en la antigua plaza del Mercado, donde se 'proyectó y ejecutó un paseo en la década de 1860 (Fernández Del Toro 2024) La inestable situación política de la centuria cambió en el último cuarto de la misma, cuando retornó al poder la monarquía durante la Restauración Borbónica. No obstante; este periodo no estuvo exento de convulsos sucesos. En el caso de Mula; la década de 1870 termina con fuertes enfrentamientos entre clanes políticos que desembocaron en el asesinato de Ricardo Portillo Belluga; lugarteniente junto a sus hermanos del liberal Evaristo Llanos Ragué, y con el afianzamiento en el poder del Partido Conservador; con la familia Perea al frente, quienes se erigieron en caciques locales durante décadas.
En ese contexto, Mula descubre algunos de los inventos que otras ciudades disfrutaban ya desde hacía décadas, signo inequívoco del estancamiento que la villa sufría. Así, llega el alumbrado público a base de petróleo hacia 1860 (AMML, 1859), el cual fue sustituido en 1897 por electricidad gracias la fábrica de luz establecida por Antonio Cuadrado Pérez de Valladolid (La Lata, 1897). Las comunicaciones con el exterior se mejoran con la construcción de la carretera de Murcia en la década de 1860 y con la Llegada del telégrafo a la villa, cuya estación fue inaugurada en 1888 (González Castaño, 2016). No menos importante fue la apertura del primer establecimiento tipográfico de la ciudad, la <Imprenta de Mula, fundado por Basilio Robres Mañas en 1889 (González Castaño, 1996). Yen 1898 tan solo tres años después de su invención por los hermanos Lumiere, los muleños conocen el cinematógrafo (González Castaño, 2020). Otro de los grandes inventos del siglo XIX fue la fotografía A través de este trabajo conoceremos el primer 'gabinete de fotografía establecido en Mula.
La apertura del primer estudio de fotografía estable en Mula tuvo lugar en la década de 1880 y fue obra del muleño José Gil Candel Nuestro fotógrafo nació el 2 de junio de 1858, fruto del matrimonio entre el muleño Francisco Gil Guardiola y la ricoteña María de la Concepción Candel Lauri (Archivo Parroquial de Santo Domingo de Guzmán en adelante APSDG , 1858).
José fue el menor de ocho hermanos de una familia humilde dedicada a la molienda de cereales(3) . Su padre y su tío, Pedro Gil Guardiola, regentaban el molino Pintado; que debían de tener arrendado. Con ellos entraron trabajar Francisco y Antonio; hermanos de José, y también lo hará el marido de su hermana Florentina la mayor: No ocurre igual con José, quien debió de laborear desde bien pequeño en el molino; pero pronto pasa a ejercer de labrador 0 al menos así consta en su ficha militar: A sus diecinueve años, José era un joven de pelo castaño y ojos pardos, con facciones finas y escasa barba. En su expediente militar consta como un hombre de aire marcial y de estatura menuda, pues no alcanzaba 1,60 m. (Archivo General Militar de Segovia en adelante AGMS ,s.f) Con esa edad, en enero de 1878, entra en el sorteo de quintos, como correspondía todos los de su edad. No obstante, solicita su baja del servicio por tener un hermano ya en las filas y no quedarle madre viuda y pobre otro hijo mayor de diez y siete años (AGMS; sf). Aunque principio se le declaró exento del servicio militar por las alegaciones expuestas, más tarde declaró nula la resolución ante una reclamación y José es llamado para asistir al servicio. En mayo de ese mismo año vuelve alegar la situación de su madre para intentar librarse Sin éxito alguno, nuestro protagonista pasa tres largos años sirviendo al Ejército. Mas no todas las noticias son malas, la suerte está de su lado cuando se sortean los quintos para servir en ultramar y resulta libre El mismo día, 29 de marzo pasa formar parte del Regimiento de Infantería de Toledo n33 e incorpora a su batallón que se encuentra acantonado en Orduña (Vizcaya), donde jura bandera. A partir de ese momento, recorrió diversas ciudades del País Vasco hasta finales de año, cuando marcha a Toledo a la Escuela de Tiro. En mayo de 1879 asciende a cabo 19 y pasa a la sección de Tropa de la Academia del Arma por lo que continúa en la misma ciudad. Es marzo de 1881 cuando regresa Mula haciendo uso de licencia ilimitada, aunque perteneciendo a la 6 compañía del 1er Batallón del Regimiento de Infantería de Toledo n 35. En marzo de 1882, pasa al Batallón de Reserva de Lorca, por lo que ya residirá en Mula Por fin, en marzo de 1886 causa baja en el Ejército como licenciado absoluto AMML; sf)
Desde su regreso a su villa natal en 1882, José debió de trabajar como labrador; si no laboreo en el molino familiar, Sin embargo, en el año 1885, su vida dio un giro de ciento ochenta grados por diversos motivos. Aquel año, nada fácil para los muleños, quienes debieron afrontar una dura epidemia de cólera, tampoco lo fue para José quien sufrió un accidente el 5 de julio, al parecer manipulando material pirotécnico; que le costó la mano derecha (El Noticiero de Mula, 05-VII-1891). Desde entonces, para los muleños fue el Manco Gil, apodo que heredarán sus hijos. La desgracia supone un duro golpe para un hombre que vive de sus manos, de su esfuerzo físico. Debe replantearse su vida laboral, más aún con la perspectiva de formar una familia, pues el 24 de diciembre de ese mismo año contrae nupcias con la joven muleña Juana Artero Cano, a la sazón hermana de Cristóbal, el maestro de obras que realizó importantes construcciones como el Casino y el Cine del Centro (actual Teatro Lope de Vega) de la localidad: El matrimonio comienza ampliar la familia pronto, pues en 1886 nace su primer hijo; a quien seguirán otros cinco retoños, tres niños y tres niñas, nacidos entre ese año y el de 1900.
De todos ellos, sobrevivieron a la infancia Juana, José, María de la Concepción y Francisco. Ante la necesidad de mantener una incipiente familia y dada su discapacidad física, José recurre al Concejo para que le conceda un cargo municipal que pueda desempeñar para ganarse el pan: Que habiendo tenido la desgracia de perder la mano derecha cuatro años después de haber sido licenciado, recurrí a solicitar un destino en el municipio de esta localidad; que pudiera obtenerlo por ser licenciado del Ejército pero como los destinos en esta estuvieron siempre a merced del Cacique, y los adjudicaba a su gusto capricho sus paniaguados; no pude nunca obtener ningún destino (AMML, sf) Sus intentos son vanos. No hay destino alguno para el manco, quien se ve obligado a reenfocar su vida laboral Se dedica en cuerpo y alma a autoformarse, seguramente través de revistas, compendios y manuales (4) , desde luego sin maestro, en las artes de la relojería y la fotografía. Comienza entonces a ejercer ambas profesiones <sin más conocimientos que los que yo he adquirido a costa de desvelos y sacrificios (El Noticiero de Mula, 05-VII-1891). Empleos que le darán suficiente trabajo para mantener a la familia que le está por Llegar: Ha de tenerse en cuenta que para entonces ni existían relojeros, ni había estudios de fotografía en Mula. Pasarán muchos años para que, finalmente, José consiga un cargo municipal, como muchos debieron de ser sus intentos por conseguirlo; En 1902, remite una tarjeta de visita Juan Antonio Perea Martínez con motivo del nombramiento de este como jefe del Partido Conservador en Mula. En ella da la enhorabuena al político y aprovecha para <manifestarle que estimaría le concediera la inspección de plaza de este municipio (González Castaño, 2020). Por fin, en 1910 se le nombra encargado del Reloj de la ciudad:
tomando vistas de los lugares que visita cuando asiste a los enfermos (Crespo León, 2002). Dejó interesantes fotografías costumbristas de los campos sus cortijos muleños, entre otras
Llegó un día que cambió la política y el jefe del partido (a quien me unía amistad particular sabiendo que yo trabajaba la perfección el oficio de relojero; me adjudicó la custodia del Reloj de la villa (AMML; s.f).
Su labor consistía en dar cuerda diaria al reloj y llevar cabo el mantenimiento de la máquina que cinco años antes había compuesto el afamado relojero Antonio Canseco, Sin embargo; solo pudo ejercer durante año y medio; transcurrido ese periodo fue destituido. Durante años, José volvió a intentar acceder al cargo sin éxito, la última vez en 1924, poco antes de fallecimiento (Fernández del Toro, 2018). Pero la fotografía y la relojería no fueron sus únicas ocupaciones gracias discapacidad física consigue la concesión de un estanco. El mismo cuya nueva apertura solicita la Corporación del Concejo al delegado de Hacienda en septiembre de 1886 (AMML, 1886). Para entonces ya está ejerciendo como fotógrafo; así lo demuestra la partida de bautismo de su hijo Francisco; quien murió siendo niño (Archivo Parroquial de San Miguel Arcángel ~en adelante APSMA - 1886). Sin embargo, en 1888, cuando bautizan a su hija María Concepción; también fallecida temprana edad, consta ya como estanquero (APSMA, 1888). lugar donde estableció el estanco fue de los más transitados de la ciudad: la calle de las Boticas (La Voz de Mula, 27-X-1889).
José Gil Candel abre su estudio fotográfico en Mula, el primero en existir en la villa, los muleños ya conocen la fotografía: Si bien es cierto que únicamente sería accesible a aquellas personas con cierto poder adquisitivo, pues las familias más humildes no podían permitirse ese tipo de caprichos, también lo es que la fotografía sería un invento ya asumido por los vecinos. No faltaron los fotógrafos ambulantes quienes, llegados desde Murcia y otros lugares, tiraron fotografías en nuestra ciudad. No podemos pasar por alto las instantáneas que Juan Almagro Roca dejó en 1884 para ilustrar la Historia de la Muy Noble y Leal villa de Mula, compuesta por Nicolás Acero y Abad (La Paz de Murcia, 30-XI-1884). También debemos algunas imágenes fotógrafos amateur; caso de Benito Closa y Ponce de León, un médico que se estableció en Mula para ocupar una plaza como facultativo titular en 1876 (Figura 1). A menudo, en los escasos ratos libres que su profesión se lo permite, Benito anda de aquí para allá retratando a sus convecinos o Como ya sabemos, José el Manco tenía en funcionamiento su gabinete fotográfico en 1886, el cual debió abrir ese mismo año 0,a lo sumo, en el anterior: Eligió como lugar para su apertura un pequeño cuarto arrendado y ubicado en el patio trasero de la casa de José María Ibáñez Ruiz, en el número 1 de la calle Oscura. Aprovechando que aquel patio caía a la calle del Pilar; se accedía desde ella directamente al estudio del fotógrafo (La Voz de Mula, 21-VII-1889). Debió de reformar la cubierta del habitáculo para que permitiera el paso de la luz natural, si es que no utilizaba el patio como espacio para retratar y el cuarto para e= revelado y almacén del material. La atención que requería la venta de tabacos le obligaba a estar continuamente en su estanco, por lo que optó por establecer un horario en el que retratar; previo aviso, que iba de las diez de la mañana a las dos de la tarde (La Voz de Mula, 21-VII-1889) Suponemos que sería Juana, su mujer; quien se encargaría de atender el estanco en los ratos que José estaba ausente ejerciendo como fotógrafo. El resto del tiempo que el fotógrafo permanece en el estanco y no atiende a la clientela lo emplea en la composición de relojes, tarea harto sorprendente para una persona que ha de valerse con una sola mano.
Autor: Juan Fernandez del Toro.
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El primer gabinete de fotografía en Mula (1886-1925)
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