A 500 metros de la pedanía de La Puebla de Mula, sobre un cerro amesetado de forma troncocónica que se eleva 120 metros sobre el valle, se alza una de las fortalezas islámicas más antiguas y fascinantes de la Región de Murcia: el Castillo de Alcalá. Esta imponente construcción ha sido testigo silencioso de más de mil años de historia, desde las primeras ocupaciones prehistóricas hasta nuestros días, protagonizando episodios épicos de resistencia, asedios y transformaciones que marcaron el devenir del sureste peninsular.
Los Primeros Pobladores: De la Prehistoria a Roma
Antes de que el castillo se convirtiera en la fortaleza que conocemos hoy, el cerro ya había atraído la atención de los primeros habitantes de la región. Las excavaciones arqueológicas han revelado una ocupación humana que se remonta al final del Neolítico, alrededor del año 5000-3000 a.C., cuando los primeros agricultores y ganaderos establecieron comunidades sedentarias en estas tierras. Cultivaban cereales, criaban animales domésticos y comenzaron a desarrollar las primeras estructuras sociales complejas.
La Edad del Bronce trajo consigo el esplendor del período argárico (2200-1550 a.C.), una de las culturas más avanzadas del sureste peninsular. Los argáricos, conocidos por su sofisticada metalurgia del bronce, construían poblados fortificados en altura aprovechando las defensas naturales del terreno. Desarrollaron una sociedad jerarquizada y mantenían la costumbre de enterrar a sus muertos bajo las viviendas, dejando testimonio de su presencia en este estratégico cerro.
Durante la época romana, entre los siglos III y IV d.C., la muela fue explotada como cantera de travertino, una roca sedimentaria calcárea, porosa y ligera muy apreciada en la construcción romana. El lugar mantuvo vínculos estrechos con la ciudad de Mula, entonces ubicada en el cercano Cerro de la Almagra, que era el principal núcleo urbano de la zona. Los abundantes restos romanos encontrados, muchos de los cuales fueron posteriormente reutilizados en las construcciones musulmanas, evidencian la importancia estratégica del lugar desde tiempos antiguos.
El Nacimiento de Alcalá: La Llegada del Islam
El topónimo "Alcalá" deriva de la raíz árabe "qal'a" (القلعة), término que designaba las fortalezas donde se instalaba la población conquistadora en los momentos inmediatos de su llegada a al-Ándalus. Este nombre, repetido en numerosos lugares de la península (Alcalá de Henares, Alcalá la Real, Alcalá de Guadaíra), revela la estrategia militar islámica de fortificar puntos estratégicos para el control territorial.
Tras la firma del Tratado de Teodomiro o Pacto de Tudmir en el año 713, uno de los acuerdos más importantes de la conquista musulmana de Hispania, se estableció en este enclave estratégico una guarnición militar árabe. Este tratado fue negociado entre Teodomiro, el gobernador visigodo de la región, y Abd al-Aziz ibn Musa, líder de las tropas musulmanas. Mediante este pacto, siete ciudades del sureste peninsular —Orihuela, Valentila (probablemente La Alcudia), Alicante, Mula, Bigastro, Ello (Elche) y Lorca— negociaron su incorporación al Islam en condiciones muy favorables.
El acuerdo permitió a los cristianos conservar sus propiedades, practicar su religión y mantener sus leyes a cambio del pago de tributos, evitando así una conquista violenta. Mula fue una de estas siete ciudades privilegiadas, lo que explica la temprana presencia musulmana en la zona y la construcción de fortificaciones como el Castillo de Alcalá.
Su posición elevada convertía al castillo en un punto geoestratégico de primer orden, dominando visualmente toda la comarca del río Mula —arteria vital de la región— y controlando las antiguas vías de comunicación que conectaban el litoral murciano (Cartagena, Murcia) con las tierras altas de Andalucía (Granada, Almería). Desde su cumbre, cualquier movimiento de tropas o caravanas comerciales podía ser detectado con suficiente antelación, convirtiendo la fortaleza en un elemento clave del sistema defensivo regional.
La Época de Esplendor: Ibn Mardanis "El Rey Lobo" y los Almohades
Aunque la ocupación musulmana del cerro se documenta desde el siglo X, según evidencian los fragmentos de cerámica encontrados en las excavaciones arqueológicas, fue en el siglo XII cuando el castillo alcanzó su máximo desarrollo arquitectónico y político. Investigadores como A. Bazzana, P. Cressier y P. Guichard han sugerido que las estructuras actuales de la fortaleza fueron levantadas o profundamente reformadas durante el gobierno de Muhammad ibn Sa'd ibn Mardanis, conocido por los cristianos como "El Rey Lobo", entre los años 1147 y 1172.
Ibn Mardanis fue uno de los personajes más fascinantes de la historia de al-Ándalus. De origen muladí (hispano-musulmán), gobernó un reino independiente que abarcaba el sureste peninsular, incluyendo los territorios de Murcia, Valencia y parte de Almería. Durante veinticinco años mantuvo su independencia frente al poderoso Imperio Almohade, que desde el norte de África pretendía imponer su rigorista interpretación del Islam en toda al-Ándalus.
Ibn Mardanis fue un gran constructor y desarrollador urbano. Levantó o reforzó numerosas fortalezas, construyó palacios suntuosos, desarrolló sofisticados sistemas de riego y fomentó el comercio y las artes. El Castillo de Alcalá formaba parte de su estrategia defensiva, una red de fortificaciones destinada a hacer frente a las repetidas incursiones almohades que amenazaban su reino desde el sur.
La fortaleza se convirtió entonces en un asentamiento estatal de carácter militar, posiblemente funcionando también como granero fortificado donde se custodiaban los productos agrícolas resultantes del cobro de impuestos en especie. Este tipo de instalaciones eran fundamentales para el mantenimiento de las guarniciones militares y para asegurar el abastecimiento en tiempos de guerra.
Con el tiempo, tanto la fortaleza como la alquería que surgió a sus pies fueron adquiriendo importancia demográfica y administrativa. Durante los siglos IX y X, el complejo de Alcalá llegó a ser capital de un iqlim o distrito administrativo, convirtiéndose en un importante centro urbano de la región. La población se dedicaba fundamentalmente a la agricultura de regadío aprovechando las aguas del río Mula, al pastoreo y al comercio de productos locales.
La Reconquista Cristiana: Un Castillo en Manos Castellanas
En 1243, tras la firma del Tratado de Alcaraz entre el infante Alfonso de Castilla (futuro Alfonso X el Sabio) y Muhammad ibn Hud al-Mutawakkil, el Castillo de Alcalá pasó a manos cristianas. Este tratado estableció el protectorado castellano sobre el Reino de Murcia musulmán, permitiendo una transición relativamente pacífica del poder. La fortaleza de Alcalá fue entregada en tenencia a Lope López de Haro junto con otras dos fortalezas de la zona.
Curiosamente, en la Crónica sobre la conquista definitiva de Mula en 1244, la fortaleza de Alcalá no aparece mencionada entre las plazas que ofrecieron resistencia, posiblemente porque ya estaba firmemente bajo control del infante Alfonso y su guarnición castellana había tomado posesión sin oposición.
La fortaleza fue ocupada por una guarnición militar castellana permanente y continuó desempeñando un papel importante en la defensa del territorio, especialmente durante los turbulentos años que siguieron a la conquista, cuando pequeños grupos de musulmanes que no aceptaron el dominio cristiano realizaban incursiones desde las sierras circundantes.
La Guerra de los Cien Años Murciana: El Asedio Aragonés (1296-1304)
Uno de los episodios más dramáticos y heroicos de la historia de la región tuvo lugar a finales del siglo XIII y principios del XIV, cuando el Reino de Murcia se convirtió en campo de batalla entre las Coronas de Castilla y Aragón.
La Invasión de Jaime II
En 1296, aprovechando la crisis sucesoria de Castilla tras la muerte de Sancho IV el Bravo, Jaime II de Aragón decidió invadir el Reino de Murcia, reclamando antiguos derechos sobre estos territorios. La campaña militar aragonesa fue fulminante: Caravaca y Cehegín se rindieron el 29 de mayo, y Mula capituló el 31 del mismo mes. La mayoría de las fortalezas del reino cayeron rápidamente ante el experimentado ejército aragonés.
El 28 de mayo de 1296, Jaime II puso cerco sobre Mula. Tras negociar con el alcaide de la fortaleza, este rindió la plaza y reconoció a Jaime II como soberano tres días después. El Castillo de Alcalá, vinculado administrativamente a Mula, pasó también bajo control aragonés. Parecía que la conquista aragonesa del Reino de Murcia era un hecho consumado.
La Sublevación Muleña
Sin embargo, los muleños leales a Castilla no aceptaron la dominación aragonesa. En marzo de 1298, apenas dos años después de la conquista, se produjo una sublevación armada en Mula. Los castellanos lograron expulsar a la guarnición aragonesa y recuperar el control de las fortalezas de Mula y Alcalá.
Lo que siguió fue una de las resistencias más extraordinarias de la Edad Media española. Durante seis años largos, entre 1298 y 1304, las tropas aragonesas intentaron reconquistar Mula sin éxito. La villa, con sus dos castillos principales (el de Mula y el de Alcalá), se convirtió en un símbolo de la resistencia castellana.
Ocho Años de Asedio y Resistencia Heroica
Los asedios se sucedieron uno tras otro. Las crónicas documentan la ferocidad de los combates, los intentos de asalto, las privaciones sufridas por la población sitiada y el valor de los defensores. En abril de 1304, tras años de asedio intermitente, las tropas aragonesas consiguieron finalmente derribar la puerta de levante de Mula y conquistar esa parte de la villa, pero no lograron avanzar más allá. La resistencia continuó en el resto de la población y en los castillos.
El Castillo de Alcalá jugó un papel crucial en esta epopeya de resistencia. Según el antiguo Libro de Población de Mula, que lamentablemente se quemó parcialmente durante la Guerra de la Independencia, los defensores del castillo mostraron un valor extraordinario:
"cuando el rey de Aragón nos apretó tanto en estas guerras que nos hizo mucho daño, y nos entró por una parte la villa, y viendo la resistencia que se le hacía y que no la podían entrar toda, pegaron fuego a aquella parte y quemaron aquellas casas [...] La mucha y valerosa resistencia que se le hizo aquí en este castillo y en el de Alcalá, que se guardaban y defendían por los esforzados y valerosos pobladores y sus hijos."
El Precio de la Victoria
Herido en su orgullo por no poder conquistar completamente Mula tras tantos años de asedio, y consciente de que la situación política había cambiado, el ejército aragonés prendió fuego a la parte de la población que había logrado ocupar en su retirada final. Pocos días después, en agosto de 1304, los reyes Fernando IV de Castilla y Jaime II de Aragón firmaron la Sentencia Arbitral de Torrellas, que devolvió el Reino de Murcia a Castilla, a excepción de la zona de Alicante y Orihuela que pasó definitivamente a Aragón.
La resistencia de Mula y su Castillo de Alcalá fue tan memorable que el rey Fernando IV de Castilla reconoció públicamente esta gesta heroica diciendo que en Mula "allí moraban castellanos", el mayor cumplido que podía hacerse en aquella época. Esta frase se convirtió en el lema de orgullo de los muleños durante siglos.
Durante todo el siglo XIV, después de estos acontecimientos, el Castillo de Alcalá mantuvo alcaide y guarnición militar permanente, cumpliendo un papel fundamental en la defensa del territorio, especialmente durante las guerras contra el vecino Reino de Granada.
Bajo el Dominio de los Fajardo: Señores de la Frontera
En 1333, el concejo de Mula, probablemente necesitado de fondos o presionado por las circunstancias políticas, vendió la propiedad de la fortaleza de Alcalá y de la pequeña aldea que la rodeaba, entonces casi despoblada, a Alonso Yáñez Fajardo, Adelantado Mayor del Reino de Murcia. Esta venta marcaría el inicio de siglos de vinculación del castillo con esta poderosa familia nobiliaria.
Los Fajardo fueron una de las dinastías más influyentes del Reino de Murcia. Como Adelantados Mayores, ejercían funciones militares y judiciales en nombre del rey. Controlaban numerosas fortalezas y extensos territorios, jugando un papel fundamental en la defensa de la frontera con el Reino de Granada. Su poder era tal que a menudo actuaban con considerable autonomía respecto a la Corona, especialmente en los períodos de debilidad monárquica.
El Proyecto de Repoblación Mudéjar
En 1380, los descendientes de Alonso Yáñez Fajardo emprendieron un ambicioso intento de repoblación del lugar, que había quedado prácticamente despoblado tras las guerras del siglo anterior. Para ello, establecieron una carta puebla ofreciendo condiciones favorables a colonos mudéjares, musulmanes que aceptaban vivir bajo dominio cristiano.
Esta carta puebla es un documento fascinante que revela la pragmática tolerancia religiosa de la época. Los señores feudales necesitaban población para trabajar sus tierras y pagar tributos, y no dudaban en recurrir a población musulmana si esta aceptaba las condiciones ofrecidas. Los mudéjares, por su parte, preferían vivir bajo dominio cristiano en sus tierras ancestrales antes que emigrar al Reino de Granada.
Los mudéjares que se establecieron en el castillo y su entorno trajeron consigo sus técnicas agrícolas, especialmente el cultivo de regadío, sus tradiciones artesanales y su organización social. Durante algunas décadas, Alcalá conoció un renacimiento demográfico y económico, aunque este sería truncado por las tensiones religiosas del siglo XV.
La Ermita de Santa María Magdalena
A comienzos del siglo XV, cuando la población mudéjar había sido prácticamente expulsada o convertida al cristianismo, se construyó en el interior de la fortaleza una ermita consagrada a Santa María Magdalena, santa muy venerada en el Reino de Murcia en aquella época. Esta devoción era tan fuerte que el obispo Comontes la menciona en su obra sobre las oficialías de la Diócesis de Cartagena hacia 1450.
La construcción de la ermita representaba la cristianización definitiva del espacio, transformando una fortaleza militar musulmana en un lugar de culto cristiano. La devoción a Santa María Magdalena fue tan significativa que algunos documentos del siglo XVIII llegaron a referirse al castillo como "Castillo de la Magdalena", aunque este nombre nunca sustituyó completamente al tradicional de Alcalá.
Declive y Abandono: El Ocaso de una Fortaleza
A mediados del siglo XIV, la fortaleza comenzó a perder gradualmente su utilidad militar por varias razones convergentes. La frontera con el Reino de Granada, que durante dos siglos y medio había estado peligrosamente cerca, quedaba ya lejos tras la conquista castellana de nuevos territorios hacia el sur. La amenaza militar que había justificado el mantenimiento de costosas guarniciones había desaparecido.
Por otro lado, apenas quedaba población morisca en la zona tras las conversiones forzosas y expulsiones del siglo XV. La población se había concentrado en núcleos urbanos más cómodos y accesibles, y el centro urbano de la región se había trasladado definitivamente del antiguo Cerro de la Almagra a la actual ubicación de Mula, en el valle, donde las condiciones de vida eran más favorables.
El castillo fue paulatinamente abandonando su función defensiva y administrativa. Los muros comenzaron a deteriorarse, las techumbres se hundieron, y la ermita de Santa María Magdalena quedó en ruinas. Sin embargo, la imponente silueta de la fortaleza siguió dominando el paisaje, manteniéndose como un símbolo de la historia y la identidad de la región.
De Manos Nobles a Propiedad Municipal: Una Historia de Olvidos y Reivindicaciones
La historia de la propiedad del castillo en los siglos posteriores resulta tan curiosa como reveladora de los vaivenes de la fortuna nobiliaria. En el siglo XIX, el duque de Bivona era propietario de los bienes que en su día habían pertenecido a los Marqueses de los Vélez en Mula, herederos a su vez de los antiguos dominios de los Fajardo. Cuando decidió vender estas propiedades a Alfonso Chico de Guzmán, olvidó incluir el Castillo de Alcalá en el lote de venta.
Este olvido, aparentemente casual, dio lugar a una peculiar situación jurídica. La fortaleza quedó como propiedad sin dueño aparente, hasta que fue adquirida mediante expediente posesorio por José Ledesma Serra, un particular que probablemente vio una oportunidad en este vacío legal.
Un sobrino de José Ledesma, heredero de la propiedad, vendió el castillo el 21 de agosto de 1931 a Joaquín Chico de Guzmán y Chico de Guzmán, Conde de Campillos, en un intento de la familia Chico de Guzmán de recuperar un bien que consideraban debería haber sido suyo desde el principio.
Durante décadas del siglo XX, la propiedad del castillo pasó a manos de Francisco Monreal Monreal, vecino de La Puebla de Mula, por herencia de sus padres, María Francisca Monreal Alcaraz y Juan Monreal Rubio. La familia Monreal mantuvo la propiedad del castillo durante generaciones, aunque sin poder realizar ninguna intervención significativa en el monumento debido a su protección legal.
Finalmente, en marzo de 2023, cumpliendo una reivindicación histórica del pueblo muleño y tras años de negociaciones, el Castillo de Alcalá pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Mula. Este acontecimiento fue celebrado como una victoria por la comunidad local, que siempre había considerado el castillo como parte fundamental de su patrimonio histórico y cultural.
Características Arquitectónicas: Una Fortaleza Inexpugnable
El Castillo de Alcalá es un ejemplo magistral de arquitectura militar islámica adaptada al terreno. Se construyó sobre un afloramiento rocoso natural con paredes verticales de más de 10 metros de altura, aprovechando las defensas que la propia naturaleza proporcionaba. La cumbre amesetada es casi inaccesible por todos sus flancos, haciendo innecesarias defensas artificiales elaboradas en gran parte de su perímetro. Esta característica convertía a la fortaleza en prácticamente inexpugnable para los medios de asedio medievales.
La fortaleza tiene unas dimensiones aproximadas de 125 metros de este a oeste y 90 metros de norte a sur, ocupando la totalidad de la cumbre del cerro. Sus muros se levantaron utilizando la técnica del tapial, un sistema constructivo tradicional islámico que consiste en compactar tierra arcillosa mezclada con cal y otros materiales entre encofrados de madera.
La estructura presenta una base de mortero de cal de 1,5 metros de ancho, sobre la que se eleva una estructura de ladrillo de adobe de 80 centímetros de grosor. Los módulos de tapial tienen una medida uniforme de 0,85 metros. Lo interesante es que los constructores musulmanes incorporaron abundantes materiales de construcción romanos —sillares, ladrillos, tegulae— que probablemente procedían del cercano Cerro de la Almagra, donde se ubicaba la antigua ciudad romana de Mula. Esta reutilización de materiales es característica de la arquitectura islámica andalusí y demuestra el pragmatismo de los constructores.
La Puerta de Recodo: Un Tesoro Único
La característica arquitectónica más excepcional del Castillo de Alcalá es, sin duda, su puerta de recodo, la única de una fortaleza musulmana que se conserva en pie en toda la Región de Murcia. Esta puerta forma parte de un edificio rectangular de 25 x 13,50 metros y constituye un testimonio arquitectónico de incalculable valor histórico.
Las puertas de recodo eran un elemento característico de la arquitectura militar islámica. Su diseño obligaba a los atacantes a realizar dos giros en ángulo recto para poder penetrar en el interior de la fortaleza. Esta configuración tenía múltiples ventajas defensivas: impedía el uso efectivo de arietes para derribar la puerta, ralentizaba el avance de los atacantes, obligaba a los asaltantes a exponer su flanco derecho (generalmente menos protegido) a los defensores situados en las murallas, y permitía a los defensores atacar a los invasores desde múltiples ángulos con flechas, piedras y aceite hirviendo.
El hecho de que esta puerta se conserve en pie después de más de ochocientos años es extraordinario. La mayoría de las fortificaciones islámicas de la Región de Murcia han perdido estos elementos defensivos debido al abandono, los saqueos de materiales constructivos o las reformas posteriores. La puerta de recodo de Alcalá es, por tanto, un testimonio único de las técnicas de fortificación andalusíes en el sureste peninsular.
Otros Elementos Arquitectónicos
Aunque en la actualidad gran parte de las estructuras interiores del castillo están en ruinas, todavía pueden identificarse los restos de diversas construcciones: aljibes para almacenar agua de lluvia (fundamentales para resistir asedios prolongados), dependencias de la guarnición, áreas de almacenamiento de alimentos y armas, torres de vigilancia en las esquinas del recinto, y los cimientos de la ermita de Santa María Magdalena del siglo XV.
Los muros conservan en algunos tramos las almenas originales, y puede apreciarse la diferencia entre las construcciones islámicas originales del siglo XII y las reformas y añadidos realizados durante los períodos cristiano y moderno.
El Castillo de Alcalá está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) desde la aplicación de la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español. Esta protección legal implica que cualquier intervención en el monumento debe ser autorizada y supervisada por las autoridades competentes en materia de patrimonio histórico. Aunque esto ha dificultado en ocasiones las labores de conservación y restauración, ha permitido preservar la integridad del conjunto arquitectónico.
Desde su cumbre, a 120 metros de altura sobre el valle, todavía hoy se puede contemplar una vista panorámica impresionante que abarca kilómetros a la redonda. Se domina visualmente toda la comarca del río Mula, las sierras circundantes, los Baños de Mula con sus históricas aguas termales de origen romano, la actual población de Mula y, en días despejados, incluso puede avistarse el mar Mediterráneo hacia el este. Esta vista permite comprender inmediatamente por qué este lugar fue elegido una y otra vez, a lo largo de milenios, como punto estratégico de control territorial.
Estado de Conservación y Proyectos Futuros
El estado de conservación del castillo es irregular. Mientras algunas estructuras, como la extraordinaria puerta de recodo, se mantienen en pie con notable solidez, otras partes del recinto muestran signos evidentes de deterioro: muros que se desploman, vegetación invasora que daña las estructuras, erosión de los morteros y adobes por la acción del agua y el viento.
Con la adquisición del castillo por parte del Ayuntamiento de Mula en 2023, se han abierto nuevas posibilidades para la conservación, estudio y puesta en valor del monumento. Existen proyectos para realizar excavaciones arqueológicas sistemáticas que permitan conocer mejor la historia del castillo, consolidar las estructuras en peligro de derrumbe, crear itinerarios de visita seguros y señalizados, instalar paneles informativos que expliquen la historia del lugar, y desarrollar programas de turismo cultural que permitan dar a conocer este extraordinario patrimonio.
El castillo tiene un enorme potencial como recurso educativo y turístico. Podría convertirse en un centro de interpretación de la historia medieval del Reino de Murcia, un espacio para actividades culturales y educativas, y un destino de turismo histórico y de naturaleza que atraiga visitantes interesados en el patrimonio medieval andalusí.
La fortaleza de Alcalá no es solo un monumento de piedra y argamasa; es un libro abierto que narra la historia de la Región de Murcia y del sureste peninsular a lo largo de más de tres milenios. Desde los primeros pobladores prehistóricos que vieron en este cerro un lugar seguro para establecerse, pasando por los romanos que explotaron sus canteras de travertino, los musulmanes que construyeron esta imponente fortaleza, los cristianos que la defendieron heroicamente durante años de asedio, hasta los muleños contemporáneos que han conseguido recuperarla para su pueblo, el Castillo de Alcalá ha sido testigo y protagonista de la historia.
Cada piedra, cada muro, cada recoveco de este castillo guarda secretos y relatos de más de mil años de historia. Las pisadas de los guerreros árabes que vigilaban desde sus almenas, los gritos de los defensores castellanos durante el asedio aragonés, las oraciones de los fieles en la ermita de la Magdalena, los trabajos de los campesinos mudéjares en los campos circundantes... Todo ello forma parte de la memoria histórica que el castillo custodia.
En una época en que el patrimonio histórico es frecuentemente amenazado por la especulación urbanística, el abandono o la simple desidia, la recuperación del Castillo de Alcalá por parte del pueblo de Mula representa un acto de responsabilidad histórica y de compromiso con las generaciones futuras. Este castillo milenario, que ha sobrevivido a guerras, terremotos, abandono y pillaje, merece ser preservado, estudiado y dado a conocer como el extraordinario testimonio histórico que representa.
El Castillo de Alcalá es, en definitiva, mucho más que unas ruinas medievales en lo alto de un cerro. Es un símbolo de identidad para los muleños, un testimonio de la convivencia y el conflicto entre culturas, un ejemplo de arquitectura militar medieval, y un recordatorio permanente de que somos herederos de una rica y compleja historia que debemos conocer, preservar y transmitir.
Información Práctica
Ubicación: Carretera Murcia-Mula (C-415), km 22, desvío hacia La Puebla de Mula
Acceso: El castillo está situado en terreno municipal. Se puede acceder a pie desde La Puebla de Mula por un sendero señalizado (aproximadamente 15 minutos de caminata moderada).
Recomendaciones: Calzado adecuado para caminar por terreno irregular, agua, protección solar. Se recomienda visitar con luz natural y respetar las normas de protección del patrimonio histórico.
Información turística:
- Ayuntamiento de Mula: Tel. 968 66 15 01
- Oficina de Turismo de Mula: www.mula.es
por Angel Garcia para Mahulalarica.netUltima actualización 08/01/2026Fuentes:Historia medieval de España y la Región de Murcia
Arquitectura militar islámica y cristiana
El período de la Reconquista
La nobleza castellana y los señoríos
Características generales de castillos similares
Web del Ayuntamiento de Mula
Oficina de Turismo de Mula
Región de Murcia Digital (portal oficial)
Estudios sobre castillos de Murcia en revistas de historia
Tesis doctorales sobre fortificaciones murcianas
Publicaciones del Centro de Estudios Históricos de Mula (si existe)
Base de datos de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura
Inventario de Patrimonio de la Región de MurciaBibliografía especializada:
Libros sobre castillos de Murcia
Historia local de Mula
Estudios sobre los Marqueses de los Vélez
Castillo de Alcala de la puebla de Mula.
Tipografía
- Más PequeñaPequeñaMedianaGrandeMás Grande
- PredeterminadaHelveticaSegoeGeorgiaTimes
- Modo Lectura





















































































