Un Oasis Romano en el Corazón de Mula

En las áridas tierras del municipio de Mula, al norte del Embalse de La Cierva, surge un fenómeno natural que parece desafiar la lógica del paisaje mediterráneo: Fuente Caputa. Los romanos fueron quienes nombraron este lugar, derivando su nombre del latín "caput aquae", que significa "cabeza del agua". Este nombre tan evocador refleja perfectamente lo que representa este enclave: el nacimiento constante de un manantial que ha fluido ininterrumpidamente durante siglos, excepto durante el terremoto de Mula en 1999.

Fuente Caputa es una zona húmeda de origen natural donde aflora una emulsión de agua que aporta aproximadamente 5 litros por segundo de forma constante durante todo el año, independientemente de las precipitaciones. Este fenómeno resulta asombroso en una región caracterizada por su clima mediterráneo seco, donde las lluvias apenas superan los 300 litros por metro cuadrado anuales.

El agua emerge de diversos puntos tras infiltrarse en los extensos Llanos del Ardal y en el área suroccidental de la Sierra de Ricote. A lo largo de su recorrido, el manantial alimenta la Rambla Perea, que continúa su curso hasta desembocar en el río Mula, aguas abajo del embalse de La Cierva.

El recorrido del agua se encaja entre las elevaciones de Loma de Herrero y Cejo Cortado, formando pequeños saltos y pozas naturales de gran atractivo paisajístico. Estas piscinas naturales, escalonadas a diferentes alturas, se conectan mediante cascadas y saltos de agua que crean una sinfonía visual y sonora única en la región.

La vegetación característica de las ramblas mediterráneas rodea el cauce: adelfas que proporcionan un espectáculo cromático espectacular durante su floración, carrizos, juncos y tarays. En las laderas circundantes crecen pinares, romeros y tomillos que aromatizan el aire, mientras que las paredes verticales de roca caliza, arenisca y margas marinas enmarcan este pequeño edén.

Fuente Caputa está declarado Lugar de Interés Comunitario por los valiosos hábitats que alberga, y también es Zona de Especial Protección para las Aves. En sus aguas y alrededores habitan barbos, galápagos leprosos, diversas especies de sapos y ranas, lagartijas ibéricas, lagartos ocelados, búhos reales y águilas perdiceras.

La importancia histórica de Fuente Caputa trasciende su belleza natural. En las proximidades de Fuente Caputa se localizan yacimientos romanos directamente ligados al aprovechamiento del agua. Los romanos, maestros en la ingeniería hidráulica, reconocieron el valor estratégico de este manantial y establecieron en sus cercanías una compleja red de infraestructuras.

La Presa Romana del Ardal

A poco más de dos kilómetros de Fuente Caputa se encuentra la presa romana, al final del antiguo camino de época romana que une el Ardal con Caputa y que se prolongó por Yéchar hasta el río Segura. Esta impresionante obra de ingeniería constituye uno de los testimonios más valiosos de la presencia romana en la zona.

La presa es un gran muro formado por piedras de medianas dimensiones cimentadas y trabadas con cal y argamasa, con una esquina construida en ladrillo. De ella partían dos pequeñas acequias: una que llegaba hasta la villa de Caputa y otra hacia el este, cuyo trazado se ha perdido con el tiempo. Esta infraestructura permitía regular y distribuir el agua del manantial, recurso vital para la agricultura y la vida cotidiana en una región árida. A escasos kilómetros de Fuente Caputa, junto a la carretera del Pantano de La Cierva, se encuentra el yacimiento musealizado de Los Villaricos, uno de los ejemplos más espectaculares de villa romana en toda la Península Ibérica. La villa se desarrolló entre los siglos I y V d.C., y se divide en un área residencial con zona termal y espacios domésticos en torno a un patio central, y un área de trabajo con una almazara destinada a la obtención de aceite o vino.

La existencia de termas en Los Villaricos y su proximidad a Fuente Caputa no es casualidad. El agua del manantial era esencial para el funcionamiento de estos baños romanos, que incluían frigidarium (baño frío), tepidarium (templado) y caldarium (baño caliente). La villa contaba además con una impresionante cisterna subterránea para el almacenamiento de agua y mosaicos que decoraban las estancias residenciales.

Esta villa romana no era un simple asentamiento rural: representaba un importante centro de producción agrícola que aprovechaba estratégicamente los recursos hídricos de la zona. El complejo sistema de canalizaciones que conectaba la presa del Ardal con las instalaciones de Los Villaricos evidencia el dominio técnico romano y su capacidad para transformar el paisaje.

Un refugio para pastores y viajeros

Fuente Caputa tuvo enorme importancia en el pasado para pastores y rebaños, que utilizaban este lugar como zona de descanso. Por este paraje transcurren cuatro vías pecuarias desde hace siglos, siendo la Cañada Real de Calasparra una de las más importantes. Los rebaños trashumantes encontraban aquí un abrevadero vital en sus largos desplazamientos, convirtiendo Fuente Caputa en un punto de encuentro entre personas, animales y naturaleza.

Por qué visitar Fuente Caputa

Un paraíso para el senderismo y la naturaleza

El recorrido por Fuente Caputa es uno de los mejores ejemplos de senderismo en el que se conjuga el disfrute de un rico entorno natural con la contemplación del patrimonio arqueológico. La ruta más popular es circular, de aproximadamente 6 kilómetros y unas dos horas de duración, accesible para toda la familia.

El sendero permite disfrutar de:

  • Las pozas naturales perfectas para el baño en verano
  • La poza grande junto al acueducto de Perea (una moderna infraestructura del trasvase Tajo-Segura)
  • Vistas panorámicas sobre el Embalse de La Cierva, el Castillo de Mula y, al fondo, las sierras de Espuña y Peñarubia
  • La observación de fauna en un entorno protegido
  • El contacto directo con restos arqueológicos romanos

Un lugar poco masificado

A diferencia de otros parajes naturales de la Región de Murcia, Fuente Caputa no suele ser un sitio de grandes aglomeraciones; al estar tan escondido, no es muy frecuentado por visitantes, incluso en julio y agosto. Esto convierte la visita en una experiencia más íntima y tranquila, ideal para quienes buscan desconectar del bullicio turístico.

Fuente Caputa es Lugar de Interés Geológico por sus formaciones pétreas. Los pilancones (pequeñas pozas originadas por la disolución de la roca caliza por el agua) y las formaciones rocosas ofrecen un espectáculo geológico fascinante para los amantes de las ciencias naturales.

Cómo llegar

Para visitar Fuente Caputa desde Murcia capital (a unos 45 kilómetros), se debe tomar la autovía Murcia-Caravaca de la Cruz (RM-15) y desviarse en la salida 20 hacia Yéchar por la carretera MU-530. Al entrar en Yéchar, se toma un desvío a la izquierda señalizado hacia Fuente Caputa. Tras unos 7 kilómetros por esta carretera, se alcanza un área de descanso donde aparcar el vehículo.

Alternativamente, se puede llegar tomando la carretera de servicio hacia el embalse de la Cierva, pasando junto a la villa romana de Los Villaricos.

 

 

Recomendaciones para la visita

  • Calzado adecuado: Aunque es una ruta sencilla, hay zonas rocosas que pueden ser resbaladizas
  • Mejor época: Primavera y otoño ofrecen temperaturas agradables. En verano, las pozas son perfectas para refrescarse
  • Llevar agua y protección solar: Especialmente en los meses cálidos
  • Respetar el entorno: Es un espacio natural protegido. No hacer fuego ni dejar residuos
  • Complementar la visita: Aprovechar para conocer la villa romana de Los Villaricos (con visita guiada desde la oficina de turismo de Mula), el casco histórico de Mula con su castillo, o el cercano Embalse de La Cierva

Conclusión

Fuente Caputa representa mucho más que un simple paraje natural: es un testimonio vivo de la relación entre el ser humano y el agua a lo largo de la historia. Desde los romanos que construyeron ingeniosas presas y canalizaciones, hasta los pastores trashumantes que descansaban junto a sus aguas, pasando por los visitantes actuales que buscan un refugio de tranquilidad, este oasis en medio de tierras áridas sigue cumpliendo su papel de "cabeza del agua".

Visitar Fuente Caputa es sumergirse en un paisaje donde la naturaleza y la historia se entrelazan de forma armoniosa, donde el murmullo del agua contrasta con el silencio de las rocas milenarias, y donde todavía es posible sentir la presencia de aquellos romanos que, hace dos mil años, supieron reconocer y valorar este regalo de la naturaleza.

Un lugar que, definitivamente, merece ser descubierto y preservado para las generaciones futuras.

 

 

 

Ultima actualización 06/01/2026

para Mahulalarica.net por Angel Garcia.