A
mediados del siglo XVII, la comarca de Mula vivía tiempos terribles. Las epidemias de peste bubónica dejaron miles de muertos y en tan solo dos años, tres cuartas partes de la población adulta pereció. Los campos quedaron sin cultivar, las ciudades sin artesanos ni comerciantes, y el hambre se sumó a la enfermedad.
El paraje entonces se conocía como Campo de Albalat o de Balate, que en árabe significa camino o acequia . Allí tenía sus tierras la familia Botía, que se había refugiado para escapar de la peste que asolaba Mula.
La aparición milagrosa: 21 de septiembre de 1648
Pedro Botía, un joven pastor de 15 años que había quedado huérfano por la epidemia solía llevar su rebaño por estos parajes mientras elevaba sus oraciones al cielo rogando por el fin de aquella terrible situación.
El 21 de septiembre de 1648, mientras pastoreaba, ocurrió algo extraordinario. Según documenta el historiador franciscano Fray Pablo Manuel Ortega, Pedro tuvo una visión del Niño Jesús. La leyenda cuenta que el Niño, vestido de nazareno y portando una cruz, le preguntó: "¿Por qué estás triste?". Pedro le respondió que porque sus padres y hermanos habían muerto en la epidemia, quedando solo y desamparado.
Cuando Pedro preguntó quién era, el Niño le respondió: "Soy el Niño de Belén" y, alargándole la cruz, le dijo: "Toma mi Cruz y sígueme". Pedro preguntó dónde habitaba, y el Divino Niño le contestó misteriosamente antes de desaparecer.
Inmediatamente después de esta aparición, los episodios de peste en la zona cesaron.
Pedro Botía se convierte en Fray Pedro de Jesús
Transformado por aquella experiencia, Pedro Botía ingresó en el Convento Franciscano de Orihuela, tomando el nombre de Fray Pedro de Jesús. Allí comenzó una vida de profunda religiosidad que le llevaría a ganar fama de santidad.
Años después, mientras realizaba una peregrinación, tuvo una segunda visión. Encontró una talla de madera del Niño Jesús y reconoció en ella el rostro del niño que se le había aparecido en Balate. En ese momento, sintió la llamada del Niño pidiéndole regresar a su tierra para fundar el Convento de la Encarnación.
Fray Pedro logró este objetivo gracias a su relación con la nobleza. Conoció al Conde de Lemos durante su viaje y este lo introdujo en la Corte madrileña, llegando incluso a ser consejero espiritual de Don Juan de Austria, hermano del rey Carlos II. Con este apoyo, consiguió que se construyera el Real Monasterio de la Encarnación en Mula.
La construcción de la primera ermita (1694)
En el lugar exacto de la aparición, la familia Botía levantó una ermita en 1694 .El terreno pertenecía a Diego Botía-Peñalver Párraga, primo hermano de Pedro, aunque el cabezo junto a la ermita era de propiedad municipal.
Esta pequeña ermita se convirtió rápidamente en lugar de peregrinación. El lugar comenzó a conocerse como "El Niño de Mula" y pronto se formó un pequeño núcleo de población alrededor del santuario.
La familia Botía construyó una pequeña ermita en el lugar donde el Niño se había aparecido, levantándose por 1694 en el mismo sitio de la visión. Este lugar de culto dio origen a un núcleo de población que creció bajo el nombre de El Niño de Mula.
A finales del siglo XVII, el santuario comenzó a contar con sus primeros devotos, favorecido por la presencia de Fray Pedro de Jesús en el Real Monasterio de la Encarnación, donde vivía con fama de santidad y mantenía buenas relaciones con la nobleza local.
Sin embargo, la historia del santuario conoció momentos difíciles. La talla original del Niño fue enviada a la reina María Luisa en 1707 y nunca fue devuelta. Se cree que pudo desaparecer en el gran incendio del Alcázar Real de 1734. Con la pérdida de la imagen y el fallecimiento de Fray Pedro en 1717, el número de peregrinos disminuyó notablemente.
Para evitar este declive, algunos hombres del pueblo constituyeron una cofradía en 1733, convirtiéndose en fieles guardianes del santuario y del culto al Niño de Balate. En 1780 comenzaron las obras del actual santuario de estilo barroco con planta de cruz latina y nave central cubierta con bóveda de medio cañón.
La talla original perdida
A finales del siglo XVII, el santuario contaba ya con numerosos devotos, favorecido por la presencia de Fray Pedro de Jesús en el Monasterio de la Encarnación, donde vivía con fama de santo y mantenía cordial trato con la nobleza.
Sin embargo, la historia del santuario conoció un duro revés. La talla original del Niño fue enviada a la reina María Luisa en 1707 y nunca fue devuelta . Fray Pedro no logró establecer buenas relaciones con los Borbones, y cuando falleció en 1717, la imagen ya se había perdido. Se sospecha que pudo desaparecer en el gran incendio del Alcázar Real de 1734, que destruyó innumerables obras de arte.
La Cofradía salva el santuario (1733)
Con la pérdida de la imagen original y la muerte de Fray Pedro, el estado de la ermita y el número de peregrinos se resintieron gravemente. Para evitar que el culto desapareciera, algunos hombres del pueblo constituyeron una cofradía en 1733 , convirtiéndose en fieles guardianes del santuario y del culto al Niño de Balate.
Estos cofrades se encargaron de conseguir una nueva talla del Niño y comenzaron a organizar traslados entre el santuario y Mula. Estos traslados se convirtieron en verdaderos espectáculos populares con música, fuegos artificiales, soldados uniformados lanzando arcabuzazos al aire y multitudes de devotos.
El santuario actual (1780-1824)
En 1780 comenzaron las obras del actual santuario construido sobre la antigua ermita. El nuevo edificio es de estilo barroco, con planta de cruz latina y nave central cubierta con bóveda de medio cañón sobre lunetos.
La construcción se desarrolló en varias fases:
- 1780: Se levanta el cuerpo principal del templo
- 1824: Se construyen el altar mayor y el camarín donde se venera la imagen
- 1852: Se añade el coro, obra del alarife José Sanz
- 1900: Se construye el camino de acceso al santuario
- 1950: Se redecoró el interior tras los daños de la Guerra Civil
- 1967: Se construye la Capilla de la Aparición
La imagen actual
La imagen que hoy se venera fue realizada en 1940 por el escultor valenciano José María Ponsoda Bravo, que tenía taller en la plaza de San Lorenzo de Valencia y fue condecorado por la Santa Sede.
La talla representa al Niño Jesús en actitud caminante, descalzo, vestido con túnica dorada decorada con motivos vegetales. Con el brazo izquierdo sostiene la cruz y con el derecho bendice, recordando aquella primera aparición a Pedro Botía.
Las grandes celebraciones
Para los muleños y devotos de toda la región, septiembre es el mes grande. Hay dos fechas señaladas que movilizan a miles de personas:
El 8 de septiembre: "La Bajada del Niño"
Cada 8 de septiembre, a las 17:45 horas, una inmensa multitud venida de toda la comarca se agolpa a las puertas de la ermita. Es el momento más esperado del año: la imagen del Divino Niño Jesús abandona su santuario para ser trasladada a Mula.
Los fieles acompañan al Niño entre vítores, aroma de alábegas y el olor de la pólvora. Cuando llega al barrio de San Felipe al caer la tarde, las tracas truenan en celebración, mientras la Agrupación Musical Muleña lo acompaña por las calles bajo una lluvia de pétalos y globos de colores hasta el abarrotado Monasterio de la Encarnación.
El 22 de septiembre: "La Romería"
Dos semanas después, el Niño regresa a su ermita en una multitudinaria romería. Por la mañana temprano, la imagen sale del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación escoltada por miles de romeros en un ambiente festivo. Tras la ceremonia, los participantes se reparten por diferentes zonas de la pedanía para comer y compartir, volviendo a Mula al atardecer.
Información práctica para tu visita
Horarios
- Apertura: Lunes a domingo de 11:00 a 13:00h y de 17:00 a 19:00
- Misas:
- Domingos, festivos y días de precepto a las 10:30h
- Día 21 de cada mes (si no es domingo o festivo): 17:00h en invierno y 18:00h en verano
Servicios
- Dispone de guías que explican la historia del santuario con detalle y paciencia
- Tienda de recuerdos religiosos
- Aparcamiento en las inmediaciones
- Restaurantes en la pedanía para disfrutar de la gastronomía local.
Restaurante casa Paco 968 66 11 50
Cómo llegar
La pedanía de El Niño de Mula se encuentra a pocos kilómetros de Mula, en dirección a Caravaca de la Cruz. Es la pedanía más cercana al casco urbano de Mula, con aproximadamente 140 habitantes.
Recomendaciones
- Si visitas en septiembre, no te pierdas las celebraciones de "La Bajada" (8 de septiembre) o "La Romería" (22 de septiembre) para vivir la devoción popular en todo su esplendor
- Aprovecha para conocer también el casco histórico de Mula, declarado Conjunto Histórico Artístico de Carácter Nacional
- El paraje de Balate ofrece un entorno natural tranquilo, ideal para combinar la visita cultural con un día de campo.
Como describen los visitantes, la Ermita del Niño de Mula es un lugar especial donde se siente la espiritualidad. Su arquitectura sublime, la belleza de la imagen del Niño y la devoción centenaria que se respira en cada rincón hacen de este santuario un destino imprescindible para quienes buscan conectar con la tradición religiosa y cultural de la Región de Murcia.
Ya seas creyente, amante del arte barroco o simplemente curioso por conocer las tradiciones más auténticas de la zona, la Ermita del Niño de Mula te espera con los brazos abiertos para ofrecerte una experiencia única e inolvidable.
Ultima actualización 5/01/2026
para Mahulalarica.net por Angel Garcia.
FUENTES:
- Región de Murcia Digital
- Murcia Turística
- TripAdvisor
- Wikipedia
- Turismo Región de Murcia
- Blog Viajar por Murcia
- Ayuntamiento de Mula
- Cofradía del Niño de Mula
- Guía de Murcia -
- LaVerdad.es -
- Detalles históricos sobre Fray Pedro de Jesús
- Información sobre la construcción del edificio en diferentes fases
- Datos sobre la imagen actual de 1940
- Contexto histórico de la peste de 1648
Santuario del Niño Jesús de Balate
Tipografía
- Más PequeñaPequeñaMedianaGrandeMás Grande
- PredeterminadaHelveticaSegoeGeorgiaTimes
- Modo Lectura










































