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Dom, May
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Nominados al premio nacional de Arqueología y Paleontología los yacimientos de La Bastida en Totana, y La Almoloya en Pliego.

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El conjunto argárico que conforman los yacimientos de La Bastida en Totana, y La Almoloya en Pliego (en el que trabaja la Universidad Autónoma de Barcelona), ha vuelto a ser nominado al premio nacional de Arqueología y Paleontología, tras quedar finalista en la última edición, según ha informado la Fundación Palarq, organizadora del certamen.
 
La sociedad del Argar supuso un hito en el desarrollo de la vida sedentaria y del urbanismo, en el despegue de la metalurgia y en la formación de las desigualdades políticas y económicas. En este sentido, La Bastida ofrece una oportunidad única y excepcional para conocer esta etapa clave de nuestro pasado. Sus 4,4 hectáreas de superficie hacen que sea uno de los asentamientos más extensos, donde podrían haber vivido alrededor de 1.000 habitantes. Cabe decir que esta cifra resulta excepcional para la Edad de Bronce de Europa Occidental.
El elemento arquitectónico más emblemático encontrado hasta el momento en el yacimiento es el monumental sistema de fortificación que cierra el núcleo poblacional por la vertiente norte de la colina. Las dataciones de Carbono-14 indican que el complejo defensivo se encontraba ya en pie hacia 2200-2100 ane. Su antigüedad y el alzado conservado de muros y torres convierten este hallazgo en una de las más importantes de la arqueología europea de los últimos años.
En cuanto al espacio de hábitat excavado hasta ahora podemos decir que se han documentado varios edificios que dejan constancia de la existencia de hasta tres fases urbanísticas cronológicas diferenciadas. Tras una ocupación caracterizada por cabañas hechas de material perecedero, la fase de apogeo, a partir de ca. 1.800 ane, destaca por viviendas de planta trapezoidal de grandes dimensiones (hasta 50-65 m2 de espacio interior hábil) hechas con muros de piedra de uno o dos paramentos que se disponen en paralelo, adaptándose a las curvas de nivel, en terrazas recortadas en las laderas de la colina. Estas residencias cuentan con estructuras como hogares, hornos y bancos, y funcionaban también como talleres productivos especializados o plurifuncionales, almacenes, etc.
Como en otros poblados argáricos, las tumbas se encuentran dentro del mismo núcleo urbano. Buena parte son inhumaciones individuales o dobles dentro de urnas de cerámica, aunque también encontramos cistas o fosas.
 
LA ALMOLOYA
 
Limitado por los términos municipales de Pliego y Mula, fue, seguramente, uno de los enclaves más importantes de la cultura argárica. Sus restos están situados sobre una colina aplanada que domina un extenso terreno de monte bajo. Se trata de un emplazamiento estratégico privilegiado que favoreció su empleo durante más de 600 años, entre 2.200 y 1.550 ane. El yacimiento se dio a conocer en 1944 por Emeterio Cuadrado y Juan de la Cierva.
Los descubrimientos realizados en el lugar, desde el inicio de las intervenciones en 2013, dentro del marco del "Proyecto Bastida", del grupo de investigación ASOME, indican que La Almoloya era un centro político y administrativo de concentración de riqueza de primer orden dentro del territorio político argárico. Los resultados, sin lugar a dudas, aportan nueva luz sobre la política y las relaciones de género en una de las primeras sociedades urbanas de Occidente.
Entre sus restos se ha podido documentar una trama urbana excepcional y sin precedentes durante su fase de apogeo. El lugar estuvo densamente ocupado por varios complejos residenciales de unos 300 m2, con entre ocho y doce habitaciones cada uno, distribuidos entre estrechas calles y drenajes. Entre los diferentes ámbitos destaca una amplia sala de reuniones o audiencias de unos 70 m2, en el interior de la cual, entre otros, se recuperó, durante las excavaciones de 2014, la tumba argárica con el ajuar funerario más rico conocido hasta el día de hoy, con objetos de plata, oro, cobre, ámbar.